Acuerdo Mercosur-Unión Europea: En vigor provisional, con oportunidades y desafíos para Uruguay y el bloque
El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea ha entrado en vigor provisionalmente este viernes 1 de mayo, mientras se aguarda el dictamen de la Justicia europea, un proceso que podría extenderse hasta por dieciocho meses. Internamente, el bloque sudamericano no consiguió consensuar la distribución de las cuotas de exportación, lo que implicará que, por el momento, esta gestión quede supeditada a cada nación miembro.
Juan Labraga, director de la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas, recordó que el pacto se rubricó el 17 de enero en Asunción, Paraguay, y ha cobrado vigencia en la fecha señalada. Labraga señaló la complejidad de regular los aspectos técnicos del tratado. No obstante, en lo referente a la asignación de cupos de exportación para cada país del Mercosur, no se logró un consenso. Explicó que Mercosur está obligado a comunicar a la Unión Europea la distribución de cuotas con tres meses de antelación al inicio de cada año calendario. Esto significa que, por ejemplo, para las cuotas de 2027, el plazo máximo de notificación sería el 31 de agosto de 2026. Labraga calificó este escenario, considerando los ritmos internos del Mercosur, como «desafiante».
Un beneficio clave del acuerdo es que posibilitará a los consumidores el acceso a productos importados con una menor carga impositiva. Algunos bienes ya estarán exentos de aranceles desde este viernes, mientras que otros verán sus tributos reducirse progresivamente hasta alcanzar la nulidad en el futuro. En consecuencia, «el costo de importarlos será más económico», aseguró. La transferencia de este beneficio al precio final para el consumidor quedará a discreción de los comerciantes.
Ignacio Bartesaghi, doctor en Relaciones Internacionales, subrayó la relevancia tanto de la rúbrica del acuerdo como de su entrada en vigor, previendo ventajas para numerosos productos uruguayos. «Es una excelente noticia para Uruguay, para el Mercosur», afirmó. Bartesaghi identificó como un punto desfavorable la ausencia de un pacto sobre la distribución de cuotas, generando incertidumbre entre los operadores. Aunque esto podría favorecer a naciones de mayor tamaño como Brasil, sostuvo que Uruguay no experimentaría un perjuicio significativo.
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