Nuevo Sistema de Transporte Metropolitano Promete Impulsar Velocidad a 25 km/h, Superando los 16 Actuales
El gobierno está impulsando el desarrollo de un renovado Sistema de Transporte Metropolitano (STM), que proyecta un aumento significativo en la velocidad promedio de los servicios. La iniciativa, que se dio a conocer el 10 de abril de 2026, a las 20:09hs, busca elevar el promedio de desplazamiento de los ómnibus de los 16 kilómetros por hora actuales a 25 km/h.
La ministra de Transporte, Lucía Etcheverry, detalló en el Parlamento esta semana los avances y estudios en curso. Estos incluyen simulaciones de tránsito y planificaciones de desvíos, elementos cruciales para el diseño conceptual de los 50 kilómetros de corredores previstos. Entre los análisis que se están llevando a cabo, la jerarca mencionó estudios de impacto ambiental y social, evaluaciones económicas del proyecto y una consultoría específica sobre los impactos territoriales que generará la obra.
El plan contempla la implementación de una red con frecuencias optimizadas en arterias clave. En el troncal que abarca Camino Maldonado, 8 de Octubre y 18 de Julio, se estiman 30 frecuencias de bus cada dos minutos. Por otro lado, en avenida Giannattasio, avenida Italia y 18 de Julio, se proyectan 15 frecuencias cada cuatro minutos. La flota estará compuesta por ómnibus articulados de 26 metros de longitud, capaces de transportar hasta 220 pasajeros, una capacidad relevante en comparación con los 300 que podría trasladar un tranvía. La propuesta ha generado interés en la esfera política, con legisladores citando a la ministra para discutir el plan de movilidad.
Un cambio fundamental en el nuevo esquema propuesto es la redefinición del rol de la agencia metropolitana. Esta entidad será la responsable de determinar el tipo y la calidad del servicio, asumiendo la financiación y la sostenibilidad económica para las empresas operadoras. Según información a la que accedió Subrayado, la agencia gestionará la totalidad de los ingresos y remunerará a las empresas basándose en un sistema de disponibilidad de flota con un pago por kilómetro, sujeto al cumplimiento de indicadores de calidad. Este modelo contrasta con el actual, donde el fideicomiso que subsidia el transporte abona a las empresas por pasajero transportado y no por kilómetros recorridos.
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